
miércoles, 25 de agosto de 2010
Cheek tu chisme - Segunda parte




Felizmente, “because life goes on”, sucedió algo que cambió las cosas: De un día a otro, te llamaron de un nuevo empleo y te fuiste… Lo lamenté mucho, por mí, por nuestra institución… pero fue lo mejor…

sábado, 21 de agosto de 2010
Cheek tu chisme - Primera parte

Vi “La felicidad de vivir” de Yojiro Takita que, en mi modesta opinión, una de las “100 películas que hay que ver antes de morir”. Terminada la cinta, me detuve un rato frente a la vidriera de “Two Music”, tienda de discos cercana al cine, … luego subí, miré el mar, "regresé" y recordé…
“Roxannetravel” o Roxanne, para abreviar, es una joven profesional, seria, trabajadora, muy delicada y respetuosa de las formas. Lo mejor, es que tiene buen gusto para el teatro, las películas y la música. Por eso, cuando nos tocó trabajar juntos, congeniamos rápidamente y, lo mejor fue que ambos hicimos ‘buenas migas’ con Norita; con lo cual, completamos un trío muy simpático.

Como en el trabajo no se podía conversar, de vez en cuando programábamos “escapadas” después de horario: Salíamos corriendo, primero, a almorzar rico en casa de Norita y de allí al cine con alguna película escogida para la ocasión… Luego, es cierto, solo con Roxanne, hacíamos nuestra peregrinación por los ‘santuarios’ llamados “Music City” o “Phantom”, por nombrar dos disco tiendas… Era una rutina sencilla que, a pesar de repetirla, nos permitía regresar conversar y alimentar una relación amical más allá de la vorágine la rutina… Ese fue nuestro pecado; aunque, pensándolo bien, el “quid del asunto” fue haber sido ingenuos y pensar que la gente entendería…



miércoles, 18 de agosto de 2010
Meditaciones para tiempo de retiro
Solo con fines didácticos, un comercial de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía con “Milagros y su vaquita”. Por siaca’, bien actual (año 2010), para que Monique no diga que vivo en el pasado. =)”
Meditaciones para tiempo de retiro
O sencillamente…
Esperando a la minera.
Terminaron las vacaciones de mitad de año. Una de “las Elizabeths”, chica felizmente casada, volvió contentísima de su segundo viaje a Colombia. Fue por estos días, entre sus amigas, ‘la colombiana’, hasta que un aguafiestas, o sea, un servidor, hizo referencia a cierta “colocha” de una novela de MVLL… So, ¡ "Colombiana", no more!

La “rentrée” después de las vacaciones ofrece a todos una oportunidad para mostrar, a través de cambios triviales como son corte de cabello, un laceado, iluminaciones o quizá un pantalón o casaca nuevas, que han sabido invertir bien su tiempo y su dinero… "pues para todo lo demás, existe Mastercard".
Aunque también estos retornos a la vida cotidiana, son ocasiones para las inevitables preguntas: “¿Y qué tal va? ¿Estás con alguien? ¡Cómo!, ¿sigues solo?” Mi amiga, la Elizabeth viajera, me abordó con algunas de estas interrogantes relacionadas a mi ‘status’ actual y además, siempre buenísima y preocupada, me repitió algunos “tips” para el “éxito en el amor”, al puro estilo de Josie Diez Canseco: “¿Por qué no sales? ¿Por qué no te vas a un bar o a un pub? ¡Sal! ¡Viaja! ¡Anda a Colombia! ¡Hay chicas lindas allá!” En “resumen resumido”, más o menos el mismo discurso que la otra Elizabeth… Pero yo, tranquilo; porque ustedes lo saben, amigas: Tanto ha ido este cántaro al agua, que ya se quedó sin orejas… De allí, mi estado actual de “standby”. Recuerden también, chicas, que es una decisión que me ha costado, pero, afortunadamente aprovechando que aún puedo hacerlo, he optado por mantenerme así “libre y feliz por la unión”. Es tiempo de aprender a vivir conmigo mismo, respetarme y ser muy celoso de mi reconquistada tranquilidad. Y además, de por sí, es un logro poder hacerlo a mis años. =)
Pero, como sé que tú, mi querida ‘Elizabeth II’, no eres de las que se rinden, sino de las que piensan que las únicas batallas que no se ganan son las que no se enfrentan, vuelves al ataque con lo que tu corazón te dicta: “¡Ten paciencia! ¡Ya llegará! ¡No pierdas la esperanza!” Pero, que yo sepa, no estoy esperando a nadie… A no ser que cumplas tu promesa y me presentes a “la minera”… Me divierte eso, mi estimada “cuñadita”, porque, ¿sabes? yo creo en Milagros pero no en ese milagro… Pero igual, te comprendo y te agradezco pues leo en sus ojos optimismo… ¡Eres de las que creen que “la minería que tú quieres, sí existe entre nosotros.” ¡Ja, ja!… Entonces, esperaré a “la minera” quien habrá de ser realmente "mi última esperanza", mi Princesa Leia de Star Wars… Por tanto, empezaré buscando mi R2D2 para que me presente el holograma de la famosa minera… Lo tomaré con calma, aunque estoy tranquilo, amiga… ¡De verdad!
Y, para que te termines de convencerte, te doy dos argumentos sólidos y contundentes, que avalan mi decisión: El primero, pertenece a mi muy inteligente y hermosa amiga, urpichallay Qori de los Andes, quien una vez, me supo decir: “La chica que te llegue a conocer…mmm… como que no se animaría a estar contigo; eres complicado.” El segundo, es la opinión de un testigo de parte, la menor de mis hijas: “Mira papá, yo que te conozco tanto, tampoco te recomendaría de lo tanto que te conozco.”

En fin, entre estar “alone” y “lonely”, que en inglés son cosas totalmente diferentes, yo libre y voluntariamente he apostado por la primera… Las razones, repito son muchas pero, la más importante es porque ahora que he vuelto a encontrarme conmigo mismo, veo lo mucho que me necesito y, la segunda, porque ese mismo hecho me ha ayudado a reconocer a una vieja amiga, la soledad, quien es mi musa inspiradora… Y es que “soledad” es el verdadero nombre de Narnette, la culpable de estas sencillas prosas.

Y , en una onda bien colombiana, una de Juanes, dedicada a la soledad, mi compañera.
sábado, 14 de agosto de 2010
¡Arriba las manos! (Parte 2)

Tuve que salir del salón, de ese enorme al que le llamaban “el gallinero”. ¡No lo podía creer! Desolado, me senté en una banca… ¡Había sido asaltado!, ¡robado!, ¡estafado! Al rato, saliste tú y, lo reconozco, mi última esperanza era que tuvieras la misma nota que yo o quizás menos…
Salimos en silencio de la universidad, tomamos el ómnibus y sentí por primera vez envidia de alguien y lo peor, ¡es que era de ti!… Tú no lo notaste… ni siquiera cuando me dijiste con tu voz pausada y bajito: “Por si acaso, saqué 19…”
-V-
Esa misma noche te lo confesé; pero, para hacer la cosa “menos culposa", solo lo hice escribiendo en papel “santo”, o sea, en una de las hojas de una libreta de
Y, ¡maldición! “

miércoles, 11 de agosto de 2010
¡Arriba las manos! (Parte 1)

Hacia finales de esa época, de enormes zapatos de plataforma, patines de cuatro rueditas y llena de una música pegajosa, feliz, pero deleznable; un dúo francés, los “Ottawan”, lanzaron otra canción que, para variar, tenía tintes de asalto a mano armada: “Hands up!” Esa cancioncita, mi querida SR, cuando la música todavía no era bulla para ti, fue una de tus favoritas…. En realidad, tuya y la de tu hermanita, que pronto nos dejó…
-II-

Ser enamorado de una “cerebrito” era un peso que tuve que aprender a sobrellevar. Mi chica, la “chinita”, había ingresado a la “uni” sin pecado original, es decir, sin el trauma del examen de admisión. Para más señas, llegaba precedida por no sé cuantos diplomas y fotos en los Cuadros de Honor y, lo peor, es que estaba genéticamente mejor preparada que yo para el éxito académico. ¡Toda la sapiencia de la milenaria cultura oriental la respaldaba!

Gracias a sus habilidades innatas y sin hacer mucho esfuerzo, sacaba excelentes notas. ¡Ah, SR! Como eras “de pocas palabras”, al principio pensé que carecías de vanidad… La verdad, la saben nuestras hijas, es que el conocimiento fue siempre tu mayor vanidad… Recordemos no más, cómo años después, tras resolver en pocos minutos los Geniogramas del Comercio, tus ojitos medio rasgados nos decían: Ja, ja… ¡Ya está! ¡Fácil!

-III-Como primerizos en estos afanes del enamoramiento, deseábamos compartir todo el tiempo posible, por eso empezamos a estudiar juntos. ¡Cómo me esforzaba para estar a tu altura! Quedar bien contigo era mi impronta. Hasta hacía lo imposible para guardar el poco dinero que la espartana economía de mi padre me permitía, para comprar aquellos benditos libros de Editorial “Oveja negra”, devorarlos rápidamente y no pasar por un ignorante frente a ti…
Y así fue, en aquel tercer ciclo de universidad, cuando quise demostrarte que podía alcanzarte e incluso superarte y como pensaba, iluso yo, que Lógica era mi fuerte, se me metió entre ceja y ceja que le podía ganar en ese curso.

Estudié como nunca. Hasta me compré “Introducción a la lógica” de Irving Copi, una edición con tapa de color plomo; usadito, pero servicial como el libro gordo de Petete... Con él, me sumergí en el mundo de las falacias… Así, mientras tú tranquila estudiabas un poco también preparabas lonche o atendías a tus hermanitos… Mientras tú tomabas las cosas con calma oriental… (‘¡Ob-vio!’, diría Hong, hoy)…yo, dale que dale con las falacias: La “ad baculum”, la “ad verecundiam”, la “ad hominem”, la “de la causa falsa”… la de “no sé qué”… la de “no sé cuántos”.
sábado, 7 de agosto de 2010
Inocente palomo
Isabel era el nombre de mi abuela materna. ¡Mi “mamá Bel”!

- One -
Después de un tiempo había regresado a estudiar inglés al ICPNA.
Tras rendir una prueba de ubicación, me matriculé en Intermedio 1.
¡Allí te conocí, Isabel!
Eras alta, risueña, conversadora, pero poco hábil en el inglés. La verdad, nunca entendí cómo habías llegado a los ciclos intermedios.
Coincidimos en tres ciclos y creo que por eso imaginaste que sabía mucho, pues me solías esperar en la banca fuera del salón para pedirme prestado mis “homeworks” o “compositions” y así “comparar” mis trabajos con los suyos.
A veces, cuando no había tarea, me conversabas. Hablabas de cosas lejanas para mí: tu trabajo (donde te tenían envidia); también sobre tus desventuras amorosas.
- Two -
Isabel eras buena conmigo y, por alguna razón, nunca me detuve a pensar por qué me hablabas. Eras una joven muy bonita; por eso, cuando me mirabas, algo dentro mío me decía que tenía que ayudarte, aconsejarte y no sé si protegerte.
Creo que solo deseaba tu bien. Confiaba en ti y para mí eras una chica inocente. No me importaba que asistieras a clase con unas minis muy cortitas, tampoco que el “mister” que nos enseñaba, se enredara al hablar, tartamudeara o se tropezara con su pupitre cada vez que te dirigía la palabra. La verdad no reparaba mucho en esas cosas hasta cierto día que, después de regresar del baño y entrar al salón, vi que tú, Isabel, como quién no quiere la cosa, cruzabas las piernas a lo Sharon Stone y, con voz meliflua respondías al profesor: “¡I'm Sorry, mister! ¡I don’t understand!” Y el “teacher”, descarado él, no te despegaba los ojos de encima. ¡Te miraba embobado con una sonrisa tonta, pero feliz!
- ¡Oh! ¡Oh! ¡It's ok, ok, my dear!
¡No soporté que el profesor te hubiese mancillado con su mirada!
Por eso, al llegar a mi carpeta decidí que debía hacer algo. Me acordé de que alguna vez me dijiste que era para ti a "el hermanito que nunca tuviste” por eso; empecé a controlar cuántas veces más el profesor te miraba.
Así, después de una semana, lleno de amor fraternal y con el registro de las ocurrencias anotadas en mi cuaderno, había confirmado que el profesor era -como habría dicho Martita- un “ojo vivo”. Entonces, cual Lancelot du Lac, me armé de valor y en el intermedio te llamé a un lado y te dije: “Isabel, mira. ¿Ves estas rayitas? Son las veces que el teacher te ha estado mirando las piernas; y no pues, tú eres una chica buena y bla, bla, bla… debes cuidarte… bla, bla, bla… eso no está bien... bla, bla, bla, ¿qué pensará?... Y bla, bla blá.”
- Three -
Isabel, ¡cómo te habrás reído por dentro con mi “speech”! Nunca habrías adivinado cuánto me costó encontrar las fuerzas para hablarte. Aunque no era lo mío, sentí que era mi deber como cristiano y digno alumno de secundaria del colegio La Salle de Lima. Pensé que con eso te iba a salvar de aquel horrible, libidinoso y malvado profesor. Aunque mirándolo bien, el “teacher” era alto, joven, blancón, y con un porte de galán de cine que yo nunca iba a tener…
Por eso, para ti, mi casta Isabel, va esta cancioncita: “Maneater”
miércoles, 4 de agosto de 2010
Men señará
¿Qué diferencia existe entre VB y Bebe?Alguna en boca de un peninsular. En nuestro caso suenan exactamente igual, aunque se refieran a dos personas distintas.
VB y Bebe pertenecen a mundos distintos, sin embargo, están conectadas en el universo de "mi música".VB y Bebe son chicas jóvenes, inteligentes, guapas y dueñas de una energía que se puede tocar.

VB y las canciones de Bebe...
Pista 4:
“Cómo decir que me partes en mil las esquinitas de mis huesos… que han caído los esquemas de mi vida… ahora que todo era perfecto…”
Pista 9:
“Yo soy del sur, tú eres del norte, no hablamos el mismo idioma, pero haremos que no importe…”

¡Son solo palabras!
Y, sobre todo, la 10:
“Despacito, cuando tú dormías, ella te hablaba, te preguntaba, te protegía. Ella te prometió darte todo, pero solo pudo darte lo que pudo y para ti lo más hermoso era amanecer junto a sus ojos iluminando el mundo.”
(…)
“Volaste alrededor de la luna por ella. Le pediste que nunca se fuera…”
(…)
“Y la dejaste volar… Y tus ojos lloraron hasta doler… Pero sólo tú sabías que así tenía que ser…”
(…)
“Y la dejaste volar... Y sus ojos lloraron hasta doler… Pero sólo ella sabía que así tenía que ser”
No hay duda, que los caminos de la música también son inescrutables. Aunque no lo imaginaste, la voz de la tal “Bebe” me ofrecieron algunas "respuestas" y una nueva oportunidad para seguir adelante.
En el caso tuyo, que eres medio “Flora” y que luchas por no convertirte en la “Madame-la-Colère” que describe el buen MVLL… “Hoy vas a descubrir que el mundo es solo para ti, que nadie puede hacer daño…”
lunes, 2 de agosto de 2010
Por una cabeza
Bailar no fue nunca mi fuerte, y no sé si lo será. Para Hong, mi amiga de práctica sabiduría oriental, bailar es una cualidad “sine qua non” al hombre que se precie de interesante. ¿Será que por eso que siempre me he considerado más bien un tipo “poco interesante”? ¿Será?
Debe ser por eso que viene a mí la escena de un sujeto más bien interesante. Es de "Scent of a woman” donde el gran Al Pacino, interpretando a un hombre ciego hace, junto a una preciosa chica, una excelente coreografía de “Por una cabeza”, el tango de los inmortales Gardel y Le Pera.

Eran los tiempos de las fiestas de antología que se hacían en casa con motivo de los cumpleaños de uno de mis padres. En esas ocasiones, este servidor, cumplía hacía feliz el papel de DJ frente (¡ahora sí!) a una "pista de baile" llena.
En esas fiestas, cuando la cosa estaba en lo mejor, siempre me gustaba sorprender a la audiencia con “algo”. Una vez se me ocurrió poner un tango. Mi papá, a quien en realidad no le gustaba bailar y generalmente seguía a mi madre, la bailarina; me miró extrañado. Él y todos se sentaron. No así un señor, invitado extranjero de mi padre, que se animó a sacar a mi mamá a bailar.
-“Con su permiso, don Carlos, ¡vamos, Fanita!”
No lo esperaba. Mi mamá sonreía, mi padre también viéndola bailar…
En realidad, la amabas mucho más, ¿verdad, pá?